LONGEVIDAD Y REGENERACIÓN
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¿Qué causa el envejecimiento?
Existe cierta controversia sobre la causa del envejecimiento y la muerte prematura. Algunos investigadores creen que la disminución de los niveles de hormonas de la glándula pituitaria y el hipotálamo son los culpables. Otros apuntan a la unión cruzada del colágeno, una proteína clave de los tejidos blandos que constituye un tercio de todas las proteínas en el cuerpo. Otros culpan a la acumulación de lipofuscina, un pigmento marrón que se acumula dentro de las células, sobre todo en las células de los nervios y del músculo cardíaco.
Sin embargo, la teoría del estrés oxidativo que crea los radicales libres es la más fundamentada. Esta postula que el envejecimiento es causado por la acumulación del estrés oxidativo en las paredes celulares, receptores, y en el ADN. Electrones no apareados que se generan durante el metabolismo normal atacan a las proteínas y alteran el ADN. Eventualmente abruman la capacidad de reparación natural del cuerpo que nos lleva a la enfermedad y la muerte.
Mientras que muchos investigadores se han centrado en el daño al ADN como la causa del envejecimiento, algunos reconocen el devastador daño que los radicales libres hacen sobre los ácidos grasos que forman las membranas de fosfolípidos de la mayoría de las células. Cuando estas membranas son atacadas por los radicales libres, el transporte de iones y receptores hormonales se alteran. Cuando las membranas celulares se vuelven menos fluidas, pierden su capacidad de funcionar normalmente. Esto puede acelerar el daño a los tejidos y a los órganos llevándonos a la muerte prematura.
¿Por qué el daño de los Radicales Libres aumentan con la edad?
Debido a que la protección antioxidante disminuye a medida que envejecemos. Los cazadores de radicales libres como la superóxido dismutasa (SOD) y la glutatión peroxidasa disminuyen constantemente junto con otros antioxidantes. Esto significa que el cuerpo al envejecer es menos eficaz en neutralizar los radicales libres que poco a poco nos debilita, finalmente destruyendo los órganos claves.
Los niveles de ácidos grasos, como el DHA (ácido decosahexaenoic), también son cruciales para el cerebro y el funcionamiento de los ojos. DHA se produce en altas cantidades en la corteza cerebral, en la parte donde la lógica y el razonamiento se manifiestan. Cuando DHA se oxida y pierde su doble enlace debido a los ataques de los radicales libres, el cerebro y la función cognitiva se deteriora.
Esto puede conducir a la pérdida de memoria, demencia, e incluso la muerte. Al proteger a los ácidos grasos como el DHA la salud del cerebro se beneficiada.
Así, la longevidad del organismo está fuertemente ligada a la preservación de la integridad de los ácidos grasos que conforman las células, nervios y otros tejidos.
Ácido y Base
Un ácido es una sustancia que aumenta la concentración de iones de hidrógeno (H +) en el agua. Una base es una sustancia que disminuye la concentración de iones de hidrógeno, en otras palabras, el aumento de la concentración de iones hidróxido OH-.
El grado de acidez o alcalinidad de una solución se mide en términos de un valor conocido como el pH, que es el logaritmo negativo de la concentración de iones hidrógeno:
¿Qué es el pH? En la escala del pH, que va desde 0 en el extremo ácido a 14 en el extremo alcalino, una solución es neutral si su pH es 7. En el pH 7, el agua contiene concentraciones iguales de H+ y los iones OH- hidróxido. Las sustancias con un pH inferior a 7 son ácidos, ya que contienen una mayor concentración de iones H+. Las sustancias con un pH superior a 7 son alcalinas debido a que contienen una mayor concentración de OH- que H+. La escala del pH es una escala logarítmica de modo que un cambio de una unidad de pH significa un cambio en diez veces la concentración de iones hidrógeno.
La importancia de un pH equilibrado Los seres vivos son muy sensibles al pH y funcionan más eficientemente cuando las soluciones son casi neutras. Hay algunas excepciones tales como ciertas partes del tracto digestivo como el estomago que va de 1.5 a 3.5, o la piel que es de 4.5 a 6. La mayoría de la materia viva de nuestro organismo (excluido el núcleo de la célula) tiene un pH de alrededor de 6.8 a 7.4.
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El plasma sanguíneo y otros fluidos que rodean a las células del cuerpo tienen un pH de 7.2 a 7.4. Numerosos mecanismos especiales ayudan en la estabilización de estos fluidos para que las células no estén sujetas a fluctuaciones drásticas de pH. Las sustancias que sirven como mecanismos para estabilizar el pH se llaman “topes” de protección. Los topes tienen la capacidad de conectarse a los iones y removerlos de la solución cada vez que su concentración empieza a subir. Pueden liberar iones cuando su concentración comienza a caer y contribuyen a reducir al mínimo las fluctuaciones en el pH. Esta es una función importante, ya que muchas reacciones bioquímicas que normalmente ocurren en los organismos vivos liberan o usan iones.
El pH y el Hígado
El pH de la sangre es controlado por el sistema corporal. Cuando el pH se vuelve demasiado ácido, el calcio es robado de los huesos y los cambios bioquímicos comienzan lentamente a debilitar y crear estrés en los tejidos del hígado.
La función adecuada del hígado es esencial para la vida. El hígado es responsable de eliminar y neutralizar las toxinas y los gérmenes de la sangre, promoviendo la digestión, mantener el equilibrio hormonal, regular los niveles de azúcar en sangre, y producir las proteínas que regulan la coagulación de la sangre.
El estrés acumulado en el hígado causado por toxinas, una dieta deficiente o una enfermedad conducen inevitablemente a un daño hepático irreversible y la muerte. La primera fase, conocida como hígado graso, que se acumulan depósitos de grasa y veneno en el hígado. Se estima que el 5% de la población general y 25% de los pacientes con obesidad y diabetes sufren de hígado graso. Con el tiempo, el hígado graso eventualmente progresa a cirrosis, una condición de cicatrices en los tejidos no-funcionales que reemplazan a los tejidos sanos.
Cuando la capacidad de filtrado del hígado se deteriora la sangre se vuelve ácida. Bacterias dañinas y hongos que habitan el tracto intestinal florecen en un ambiente ácido y secretan micotoxinas, raíz de muchas debilidades. De hecho, muchos investigadores creen que la mayoría de las enfermedades están relacionadas con la acidez de la sangre y el intestino, lo que contribuye a que los hongos dominen.
Cuando disminuye el hongo en el cuerpo también se reducen las micotoxinas. Existen numerosas variedades de estas micotoxinas muchas de los cuales son dañinas y deben ser neutralizadas por el sistema inmune. Cuando nuestro cuerpo se ve abrumado por grandes cantidades de estas toxinas, nuestra salud se deteriora y nos volvemos susceptibles a la enfermedad.
Algunas de las variedades más comunes de bacterias patógenas y hongos que viven en los intestinos están inactivas. Sin embargo, cuando el cuerpo está debilitado por la enfermedad, estrés, bacterias y hongos estos se activan.
Signos de un hígado sobrecargado o tóxico
- Pérdida del apetito
- Náuseas
- Debilidad
- Pérdida de peso
- Edema y ascitis―Cuando el hígado deja de producir albúmina, el agua aumenta en la pierna (edema) y el abdomen (ascitis)
- Moretones y sangrado―Causado cuando el hígado reduce la producción de proteínas de coagulación.
- Ictericia―Coloración amarillenta de la piel y los ojos
- Picazón―Productos de la bilis depositados en la piel causando picazón intensa
- Cálculos biliares
- Pérdida de memoria, falta de concentración o trastornos del sueño
- Sensibilidad a los medicamentos―Debido a que el hígado no los elimina de la sangre permitiendo que actúen durante más tiempo que lo esperado
- Hipertensión portal―El flujo de sangre a través de la vena porta (en el interior del hígado) se hace más lenta, lo que aumenta la presión en el interior
- Várices―La sangre de los intestinos y el bazo se acumula en los vasos sanguíneos en el estómago y el esófago, estos vasos se hinchan y son más propensos a reventar
- Disminución del sistema inmune dando lugar a infecciones
Peligros para el Hígado
- Exposición a productos químicos, toxinas, medicamentos, y parásitos. Muchos pesticidas, petroquímicos, y toxinas del medio ambiente estresan el hígado. El paracetamol en los medicamentos, también puede estresar al hígado. Las infecciones parasitarias (esquistosomiasis) también pueden contribuir a la cirrosis.
- Mala dieta―El exceso de carbohidratos refinados, ácidos grasos y azúcares pueden causar hígado graso o degeneración del hígado.
- Sobrecarga de Hierro―El exceso de hierro en la dieta puede dañar al hígado, especialmente en individuos que son genéticamente incapaces de eliminar el hierro (hemocromatosis).
- La diabetes, la malnutrición de proteínas, la obesidad y el uso de corticosteroides puede causar hepatitis no alcohólica (EHNA) que produce acumulación de grasa y cirrosis mortal.
- Virus―Los virus de la hepatitis B y C son las principales causantes de enfermedad hepática crónica y cirrosis en los Estados Unidos. Infecciones de hepatitis virales causan inflamación y daño de bajo grado en el hígado que con el tiempo conduce a la cirrosis y la muerte. Un estudio realizado en 2003 por Roger Lewis MD en “Young Life Research Clinic” en Provo, Utah comprovo la eficacia de Helichrysum, ledum, y Semilla de Apio en el tratamiento de casos avanzados de hepatitis C. En el caso de un varón de 20 años de edad con diagnóstico de hepatitis C con un conteo viral de 13,200; después de tomar dos cápsulas (750 mg cada una) de una mezcla de Helichrysum, Ledum, y Semillas de Apio (JuvaCleanse) por día durante un mes sin ninguna otra intervención, los pacientes mostraron que el conteo viral se redujo a 2,580 una reducción de más del 80%.
- Las enfermedades hereditarias. Alfa-I antitripsina, la enfermedad de Wilson, la galactosemia y las enfermedades que afectan el almacenamiento de glucógeno son trastornos hereditarios que se traducen en una mala producción, mal procesamiento y mal depósito de las enzimas, las proteínas y los metales por el hígado.
- Obstrucción de las vías biliares. Cuando los conductos que eliminan bilis del hígado se bloquean, la bilis se regresa dañando el tejido del hígado (cirrosis biliar).
Oxígeno: Demasiado de algo Bueno El oxígeno es esencial para la supervivencia. Es relativamente estable en el aire, pero cuando demasiado es absorbido dentro del cuerpo, puede activarse y convertirse en inestable transformándose en un radical libre con la tendencia de unirse a otras moléculas biológicas, incluyendo moléculas de células sanas. La actividad química de estos radicales libres se debe a uno o más pares de electrones no apareados.
Cerca del 2% del oxígeno que respiramos normalmente se convierte en oxígeno activo (radical libre), y esta cantidad aumenta a un 20% con el ejercicio aeróbico.
Estos radicales libres con electrones no apareados son inestables y tienen un elevado potencial de oxidación, lo que significa que son capaces de robar electrones de otras células. Este mecanismo químico es muy útil en desinfectantes como el peróxido de hidrógeno y el ozono que son usados para esterilizar heridas o instrumentos médicos. Dentro del cuerpo, estos radicales libres son de gran utilidad debido a su capacidad para atacar y eliminar bacterias, virus y otros productos de desecho.
Radicales Libres
Los radicales libres son átomos, por lo general de oxígeno, altamente reactivos e inestables, que se liberan cuando el alimento es metabolizado en nuestras células para producir energía. Estos radicales recorren nuestro organismo intentando robar un electrón de las moléculas estables, con el fin de alcanzar su estabilidad electroquímica.
El caso del radical libre de O2 (oxígeno) con 7 electrones (el átomo estable de oxígeno tiene 8 electrones y se torna inestable cuando pierde 1 electrón), al faltarle ese electrón, lo toma prestado de la membrana celular y produce así otro radical libre mas dando lugar a una reacción en cadena. Este desbalance se manifiesta en envejecimiento y muchas de las enfermedades.
También se producen por influencias externas cuando nuestro organismo recibe el impacto de diversos contaminantes o radiaciones.
A mediados de la década de 1950, el Dr. Denhan Harman de la Universidad de Nebraska, se convirtió en el primer investigador en sugerir que los radicales libres son una causa importante del envejecimiento a nivel celular. Esta hipótesis, ridiculizada al principio, ha recibido amplia confirmación y se ha convertido en uno de los principales focos de interés en la investigación científica del envejecimiento y las enfermedades degenerativas.
Los radicales libres se producen en la respiración con la presencia de oxígeno que, aunque es imprescindible para la vida celular de nuestro organismo, también induce la formación de moléculas reactivas. Estas provocan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud debido a su capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas (oxidación).
En nuestro cuerpo existen células que se renuevan continuamente como las células de la piel, del intestino, y el hígado, y otras sin capacidad de renovación como las neuronas. En el transcurso de los años, los radicales libres pueden producir una alteración genética sobre las células que se dividen continuamente contribuyendo a aumentar el riesgo de cáncer por mutaciones genéticas o bien, disminuyen la funcionalidad de las células que no se dividen tanto, disminuyendo el número de mitocondrias, que es característico del envejecimiento.
La vida biológica media del radical libre es de microsegundos; pero tiene la capacidad de reaccionar con todo lo que esté a su alrededor provocando un gran daño a las moléculas y a las membranas celulares.
Los radicales libres no son intrínsecamente malos. De hecho, nuestro propio cuerpo los fabrica en cantidades moderadas para luchar contra bacterias y virus. Los radicales libres producidos por el cuerpo para llevar a cabo determinadas funciones son neutralizados fácilmente por nuestro propio sistema. Con este fin, nuestro cuerpo produce enzimas, como la catalasa o la dismutasa, que son las encargadas de neutralizarlos. Estas enzimas tienen la capacidad de desarmar los radicales libres sin desestabilizar su propio estado.
Las reacciones químicas de los radicales libres se dan constantemente en las células de nuestro cuerpo y son necesarias para la salud. Pero, el proceso debe ser controlado con una adecuada protección antioxidante. Un antioxidante es una sustancia capaz de neutralizar la acción oxidante de los radicales libres, liberando electrones en nuestra sangre que son captados por los radicales libres convirtiéndose en moléculas inestables.
Nuestro organismo está luchando constantemente para balancear el volumen de radicales libres. El problema para nuestra salud se produce cuando nuestro organismo tiene que soportar un exceso de radicales libres durante años perdiendo el estado de balance.
La oxidación es un proceso natural que ocurre en nuestro entorno constantemente. Un ejemplo de oxidación es la corrosión de los metales. Piense es un puente de metal que se está oxidando. La Corrosión Metálica es la oxidación. ¿Qué pasa cuando los metales se corroen o se oxidan? Se pone débil y escamoso. No sirve a su función. No puede apoyar el peso del puente. No hace lo que se supone que deba hacer, porque se daña por la oxidación. Este mismo proceso pasa en nuestro organismo. Simplemente como un puente oxidado, las células y órganos se hacen débiles por la oxidación.
La protección que debemos tener para evitar el aumento de los radicales libres en nuestro organismo, que acelera el envejecimiento y degeneración de las células, es el consumo de antioxidantes naturales.
Anti Oxidantes
Un antioxidante es una molécula capaz de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas.
Una paradoja en el metabolismo es que mientras que la gran mayoría de la vida compleja requiere del oxígeno para su existencia, el oxígeno es una molécula altamente reactiva que daña a los seres vivos produciendo especies reactivas del oxígeno. Por lo tanto, los organismos poseen una compleja red de metabolitos y enzimas antioxidantes que trabajan juntos para prevenir el daño oxidativo de los componentes celulares tales como el ADN, proteínas y lípidos. Generalmente los sistemas antioxidantes evitan que estas especies reactivas sean formadas o las eliminan antes de que puedan dañar los componentes vitales de la célula.
Los antioxidantes se clasifican en dos amplios grupos, dependiendo de si son solubles en agua (hidrosoluble) o en lípidos (liposoluble). En general los antioxidantes hidrosolubles reaccionan con los oxidantes en el citoplasma celular y el plasma sanguíneo, mientras que los antioxidantes liposolubles protegen las membranas de la célula contra la peroxidación de lípidos.
Existen muchos tipos de antioxidantes los cuales combinados trabajan en sinergia con resultados óptimos produciendo resultados más rápidos y eficientes en la obtención de balance sobre los radicales libres en nuestro organismo. Por esta razón es necesario alimentar nuestro cuerpo con una amplia variedad de alimentos que contengan antioxidantes solubles en agua y en lípidos.
Nuestro cuerpo produce sistemas de enzimas antioxidantes que funcionan dentro del metabolismo. Una enzima es una proteína dotada de propiedades catalíticas que inducen principalmente a su poder de activación especifica. (Dixon y Webb 1958)
Las proteínas son moléculas químicas complejas, de elevado peso molecular, formados por ciertos números de α-aminoácidos, de los que hay unos 20 distintos. Se forman y se diferencian por la selección de diversos aminoácidos y el número total de ellos, presentes en la molécula, así como la secuencia u orden en que están ligadas.
Los catalizadores son agentes que afectan la velocidad de una reacción química, y no son alterados durante el proceso ya que se encuentran presentes al final de la reacción en idéntica cantidad y en las mismas condiciones físicas y químicas en las que se encontraban al comienzo de la misma. Las enzimas, como catalizadores, no son alteradas por la reacción, pero por ser proteínas, resultan termolábiles y sensibles a los cambios y variaciones del medio ambiente físico en que se encuentran.
Las enzimas antioxidantes son esenciales para las células aeróbicas, puesto que mantienen dentro de niveles aceptables las concentraciones de especies químicas conocidas como radicales libres. De todos los radicales resultan de gran interés las especies reactivas de oxígeno (ROS), debido a la estructura birradicálica de esta molécula y al gran número de procesos que las generan y en los que pueden verse involucradas, en los diversos procesos celulares. El hecho de que la célula disponga en tanta abundancia del dispositivo defensivo constituido por las enzimas antioxidantes, pone en evidencia el importante grado de toxicidad que poseen los radicales libres.
La respiración así como las substancias químicas provenientes de los alimentos promueven la creación de enzimas antioxidantes dentro de nuestro organismo.
Publicado en la edición de marzo de la revista “Clinical Immunology”, la investigación muestra que el sulforafano, una sustancia química que se encuentra en el brócoli, provoca un aumento de enzimas antioxidantes en las vías respiratorias humanas, que ofrece protección contra el ataque de los radicales libres que respiramos cada día en el aire contaminado, polen, emisiones de diesel y el humo del tabaco.
Según el Dr. Marc Riedl, investigador principal del estudio y profesor asistente de inmunología clínica y alergia en la Escuela David Geffen de Medicina en UCLA:
“Este es uno de los primeros estudios que muestran que los brotes de brócoli—una fuente de alimento de fácil acceso—ofrece potentes efectos biológicos estimulando una respuesta antioxidante en los seres humanos.
Hemos encontrado un incremento de dos a tres veces de las enzimas antioxidantes en las células de las vías respiratorias nasales de los participantes que habían comido una preparación de brotes de brócoli. Esta estrategia puede ofrecer protección contra los procesos inflamatorios y podría conducir a posibles tratamientos para una variedad de afecciones respiratorias.”
El mejor Antioxidante: Nutrirnos Comiendo de Todo
Son muchas las vitaminas, antioxidantes y nutrientes que combaten el envejecimiento de nuestras células. Importantes vitaminas como la C y la E, minerales como el selenio, el cobre o el zinc, fitoquímicos como el betacaroteno o vitamina A, los flavonoides y las isoflavonas los pueden encontrar en la variedad de alimento como verduras, frutas, pescados, aceites, y más.
Realmente podemos afirmar que la los mejores antioxidantes trabajan en sinergia promoviendo la creación de enzimas antioxidantes. La clave está en comer una variedad de alimentos orgánicos, sin contaminantes, para tener una dieta equilibrada y mantener un organismo balanceado.
Algunas Recomendaciones para Restablecer Alcalinidad
Vigile cuidadosamente su dieta—Evite alimentos que promueven el crecimiento de hongos es crucial. Evite carnes, azúcar y productos lácteos que son especialmente acidificantes. El ajo es excelente para el control de hongos. Consumir alimentos que alcalinizan como los vegetales verdes y amarillos, los frijoles y las nueces.
Mantenga una relación entre alimentos alcalinizantes y acidificantes en la dieta de 4:1—JuvaPower y JuvaSpice son mezclas de alimentos que promueven un cuerpo alcalino y muy alto en antioxidantes que nutren al hígado.
Evite el uso de antibióticos—El uso excesivo de antibióticos para trastornos menores, o en los cosméticos, no sólo aumenta la resistencia de los microorganismos patógenos, si no que también mata las bacterias beneficiosas en su cuerpo, dejando a los hongos intactos. Por eso muchas mujeres sufren brotes de infecciones por hongos después del uso de antibióticos.
Utilice aceites esenciales—Muchos aceites esenciales poseen importantes propiedades antimicrobianas, antibacteriano y anti-hongos. Los aceites esenciales de clavo y tomillo eliminan más de 15 diferentes cepas de hongos. Estos aceites son más efectivos cuando la sangre y los tejidos están alcalinos. Cuando nuestros sistemas llegan a estar ácidos, debido a mala alimentación, enfermedades, o estrés emocional, los aceites esenciales pierden parte de sus efectos benéficos. La mejor forma de mejorar la acción de los aceites esenciales es alcalinizar su cuerpo.
Use de minerales alcalinos—Incrementar el consumo de calcio y magnesio puede aumentar drásticamente la alcalinidad de la sangre y de los intestinos. El calcio y los suplementos ricos en magnesio como SuperCal y MegaCal ayudan a alcalinizar la sangre y los tejidos del cuerpo. AlkaLime es una excelente fuente de sales alcalinas que pueden ayudar a reducir la acidez interna. JuvaPower y JuvaSpice también son ricos en minerales y fito-nutrientes que combaten los hongos.
Reduce el estrés—El estrés emocional es especialmente perjudicial para los sistemas del cuerpo y actúan como promotores fundamentales de formación de ácido en el cuerpo. Las mezclas de aceites esenciales altos en sesquiterpenes, como Incienso, Mirra y Sándalo, puede producir efectos calmante a nuestras emociones, ya que afectan al sistema límbico.
Aumente la flora beneficiosa—Aproximadamente de tres a cuatro libras de bacterias beneficiosas residen permanentemente en el intestino de un adulto. No sólo son la primera línea de defensa contra los invasores, si no que son absolutamente esenciales para la salud, la energía y la eficiencia digestiva. El uso de un suplemento de acidophilus y bifidus como Life5 es especialmente valioso para mejorar los niveles de bacterias beneficiosas en el cuerpo y la prevención de proliferación de hongos. También ayudan a mantener un pH equilibrado en el metabolismo. Idealmente, el acidiphilus y bifidus debe combinarse con banano para promover la implantación en la pared intestinal.
Un medio más eficaz de fortalecer la flora beneficiosa es el consumo de fructo-oligosacáridos (también conocido como POS). POS es uno de los agentes naturales más poderosos en la alimentación de flora beneficiosa. POS está compuesta por azúcares de cadena media que no pueden ser utilizados por las hongos. POS es mucho más que un medio excelente de recuperación y de protección de bacterias beneficiosas. Más de una docena de estudios clínicos han documentado la capacidad de los fructo-oligosacáridos en la prevención del estreñimiento, reducir el azúcar en la sangre y los niveles de colesterol, e incluso prevenir el cáncer. (Hidaka et al., 1991; Briet et al., 1995); Bouhnik et al., 1996; Kawaguchi et al., 1993; Luo et al., 1996); Rochat et al., 1994; Tokunaga et al. 1993)
ORAC — Oxygen Radical Absorbance Capacity Capacidad de Absorción de Radicales Libres de Oxigeno
La Capacidad de Absorción de Radicales Libres de Oxigeno (ORAC) es una prueba estandarizada adoptada por el Departamento Federal de Agricultura de Norteamérica para medir el Potencial Antioxidante total de alimentos y suplementos nutricionales.
Esta prueba estandarizada fue desarrollada por el USDA en la Universidad de Tufts en Boston, Massachussetts (USA). Nos proporciona una manera muy precisa de determinar el poder de un particular alimento o fruto para destruir o neutralizar los Radicales Libres dentro del cuerpo y combatir enfermedades.
A continuación la Capacidad de Absorción de Radicales Libres de Oxigeno está estimada bajo el Poder de Reducción Férrica y expresada en Micromole Trolox (TR) en 100 gramos y con una aproximación de 5%.
ORAC en Alimentos
|
Ningxia Wolfberries
|
30,300
|
|
Cereza
|
669
|
|
Ciruelas seca
|
5,774
|
|
Kiwi
|
610
|
|
Granada
|
3,307
|
|
Fríjol Horneado
|
501
|
|
Pasas
|
2,831
|
|
Toronja Rosada
|
494
|
|
Blueberry
|
2,400
|
|
Fríjol
|
459
|
|
Blackberry
|
2,036
|
|
Cebolla
|
448
|
|
Col – Kale
|
1,769
|
|
Maíz
|
399
|
|
Cranberry-Arandano
|
1,752
|
|
Berenjena
|
390
|
|
Noni – jugo
|
1,712
|
|
Coliflor
|
385
|
|
Ajo
|
1,661
|
|
Papa
|
298
|
|
Fresa
|
1,542
|
|
Camote – Batata
|
294
|
|
Espinaca
|
1,226
|
|
Repollo
|
294
|
|
Zarzamora
|
1,219
|
|
Lechuga
|
263
|
|
Calabaza
|
1,132
|
|
Melón
|
249
|
|
Repollo de Bruselas
|
981
|
|
Plátano – Banana
|
210
|
|
Ciruelas
|
949
|
|
Manzana
|
207
|
|
Alfalfa germinada
|
928
|
|
Tofu de Soja
|
203
|
|
Brócoli en flor
|
890
|
|
Zanahoria
|
200
|
|
Remolacha
|
841
|
|
Tomate
|
193
|
|
Aguacate
|
781
|
|
Albaricoque
|
175
|
|
Naranjas
|
750
|
|
Zucchini – Calbacita
|
175
|
|
Uvas Rojas
|
739
|
|
Durazno – Melocotón
|
168
|
|
Uvas Verdes
|
739
|
|
Berenjena
|
39
|
|
Pimiento Rojo
|
708
|
|
|
|
|
ORAC en Aceites Esenciales Young Living
|
Longevidad
|
1,511,025
|
|
Palmarosa
|
127,755
|
|
Clavo de Olor
|
1,078,700
|
|
Palo de Rosa
|
113,200
|
|
Mirra
|
379,800
|
|
Manuka
|
106,200
|
|
Cidronela
|
312,000
|
|
Wintergreen
|
101,800
|
|
Semilla de Cilantro
|
298,300
|
|
Geranio
|
101,000
|
|
Hinojo
|
238,400
|
|
Jengibre
|
99,300
|
|
Clary Sage
|
221,000
|
|
Bay Laurel
|
98,900
|
|
Manzanilla Alemana
|
218,600
|
|
Eucalyptus citriodora
|
83,000
|
|
Madera de Cedro
|
169,000
|
|
Comino
|
82,400
|
|
Rosa
|
160,400
|
|
Pimienta Negra
|
79,700
|
|
Nuez Moscada
|
158,100
|
|
Vetiver
|
74,300
|
|
Longevidad (mescla)
|
151,100
|
|
Petitgrain
|
73,600
|
|
Mejorana
|
139,905
|
|
Ciprés Azul
|
73,100
|
|
Melissa
|
134,300
|
|
Citrus Hystrix
|
69,200
|
|
Ylang Ylang
|
130,000
|
|
Douglas Fir
|
69,000
|
|
Las cifras ORAC mostradas en las dos tablas confirma la razón por la cual recomendamos utilizar los Aceites Esenciales de Young Living en nuestra vida diaria.
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